domingo, 6 de abril de 2014

Por qué nos decimos "colonizados"

El americano originario está confinado a vivir una vida que no se asemeja a su ideal. Se siente atrapado en una trampa dentro de un torbellino de circunstancias incontrolables. Toma decisiones en función de lo que hacen los demás y se convence de que la vida con la que sueña en secreto es inaccesible. Y por lo tanto se aísla cada vez más. Prefiere conservar su status quo. Y se resigna.

El gobierno nacional siempre fue cómplice de las empresas extranjeras y de los tan deseados 'inversionistas'.

Si alguien quiere prosperar en política ha de tener bien en claro que está dispuesto a entregarle la soberanía del país a los Elsztan, Grobocopatel, Soros, IRSA, Werthein, Esquenazi, Mindlin, Cristobal López, Pooles soleros, banca como el City, HSBC, BBVA,JP Morgan, Barclays, UBS, Lewis, Benetton, Tompkins, Menendez Braun, Blaquier, Mineras Británicas, BP, Bulgheroni, Chinos, Cadenas de Supermercados Extranjeras y multinacionales de alimentos. Acopiadores de Granos como Cargil-Dreyfus-Contiental-ADM-Toepfer-Born.

http://www.despatriados.com/index.php?option=com_kunena&view=topic&catid=13&id=36527&Itemid=227

Las lenguas autóctonas

Cada lenguaje dibuja una realidad diferente.

El enorme poder del lenguaje nos impone, en muchas ocasiones, la realidad y no la percibimos tal como ella es.
Al respecto, el sociólogo Manuel Castells Oliván (citado por Nancy Saavedra Montoya), señala lo siguiente: "No vemos la realidad como es, sino como nuestros lenguajes son. Y nuestros lenguajes son nuestros medios de comunicación. Nuestros medios de comunicación son nuestras metáforas. Nuestras metáforas crean el contenido de nuestra cultura".  SAAVEDRA MONTOYA, Nancy. Cultura, comunicación y lenguaje. http://www.monografías.com

El lenguaje, además de considerarse como "el espejo existencial de una comunidad", es el instrumento de "la vida mental y de la comunicación" y "el elemento fundamental del ser del hombre en el mundo".
Los hermeneutas afirman que la dimensión fundamental que caracteriza al ser humano es la dimensión lingüística.
En opinión de Martín Heidegger, el lenguaje no es sólo lo que nos abre al mundo, lo que nos sitúa en el mundo. "El lenguaje es la sede, el lugar en el que el mundo deviene mundo… El lenguaje es la sede en la que la cosa deviene cosa". 

El ser habla por nosotros y en nosotros. De acuerdo con Hans Gadamer, sólo podemos pensar dentro del lenguaje. El conocimiento de nosotros mismos y del mundo implica siempre el lenguaje, el nuestro propio; el lenguaje es la verdadera huella de nuestra finitud. "El mundo que conocemos y del que hablamos es inseparable del lenguaje con el que nos expresamos; que usamos. El lenguaje es el horizonte de toda ontología: la forma lingüística y el contenido transmitido no pueden separarse de la experiencia hermenéutica. Si cada lengua es una acepción del mundo, no lo es tanto en su calidad de representante de un determinado tipo de lengua (que es como considera la lengua el lingüista), sino en virtud de aquello que se ha hablado y transmitido en ella".

CIURANA, Emilio Roger. Antropología hermenéutica. http://www.fly.uva.es. 

Estamos en América



Crear, inventar una nueva cultura es algo imposible. Pero, estamos en América y no necesitamos eso; fuimos "colonizados", de modo que simplemente hay que recuperar las culturas autóctonas, que son largamente milenarias y se entroncan con la Filosofía Perenne.

Si la gente nativa tuvo que adecuarse a la cultura de sus conquistadores, ahora los de raíz extranjera tendrán -de igual manera- que adecuarse a las culturas nativas.

Muchas personas consideran que la realidad es toda la Realidad pero, a partir de distintas creencias, ideas y valores, se tienen diferentes interpretaciones de una situación humana y por consiguiente maneras diferentes de comunicarnos y de actuar. 
La cultura extranjera impuesta supuso que todos debíamos tener los mismos imaginarios sociales; esa fue la madre de la opresión y de los múltiples equívocos, distorsiones y desencuentros en la comunicación interpersonal, que de ahí derivar en distanciamientos y conflictos sociales.

Cómo convencer



"Como peces en el agua, estamos tan inmersos en nuestra cultura que debemos saltar fuera de ella para comprenderla". MYERS, David g. ob. Cit. P. 190.

Para convencernos de que el Cambio es ineludible e imprescindible se apela a recursos clásicos, como afirmar que se es un profeta, un líder mesiánico, se está contactado con inteligencias superiores o guiado por un pajarito.

Estos son recursos infantiles pero se aplican con la esperanza de que la gente ingenua se deje guiar dócilmente hacia el cambio. Pero la mayoría de la veces el líder también es un remanente cultural, y lo que pretende es acarrear agua para su propio molino.


El cambio

Quiénes se inmiscuyen en política con seriedad, buenas inteciones y responsabilidad han de saber con certeza que se enfrentan a un tirano: las costumbres, que imponen absurdos condicionamientos. Se trata del "conjunto de opiniones o procedimientos basados en ideas falsas que, por costumbre y repetición se tienen como verdaderas".

Todos sentimos que es imprescindible un cambio.

Generalmente un cambio lleva directamente a un conflicto violento, porque habrá mucha gente que no entiende de lo que les están hablando y luchará por retener los provilegios adquiridos. La más de las veces el cambio no tiene que ver sino con un intento de que el poder coercitivo cambie de mano.

Aquí no se trata de los privilegiados y los dagnificados, y viceversa. O sea, no se trata de un conflicto entre la derecha (privilegiada) y la izquierda (dagnificada).

Se trata de una modificación profunda y radical de las aspiraciones colectivas.

Lo primero es la salud y el respeto por los elementos: aire, agua, tierra, radiación solar, a lo que está asociado el respeto por los recursos.

La sociedad ha de salir de esas casuchas miserables adonde los condujo el régimen actual; han de aspirar al conocimiento (no cualquier conocimiento) y a la organización pertinente, sostenible y limpia. El afán de superación personal ha de ser la razón de sus vidas.



Necesitamos rebelarnos contra la tiranía del convencionalismo social, creador de hombres y mujeres en declive espiritual y falsos actores de una vida que han construido otras personas que vivieron mil años antes que ellos. Quienes obedecen a esa tiranía, viven ajenos a cualquier análisis a fondo sobre sí mismos. Al pertenecer al conjunto de los que "hacen lo mismo", adoptan una actitud que se torna rutinaria, y ocupan la energía para reflexionar y pensar en cuestiones ajenas a la propia vida, que, en cuanto transcurre tranquilamente, se considera resuelta". 
Las personas comunes se conforman con lo cotidiano, que se les convierte en un hondo motivo de vacío interior, con sentimientos dolorosos de ansiedad, desasosiego, insatisfacción, inseguridad e incertidumbre. 
Y los que se ufanan buscando respuestas más satisfactorias son vistos como "raros".

Son considerados raros, peligrosos, terroristas, todos los que intentan liberarnos de convencionalismos y de tradiciones, esquemas, marcos referenciales, prejuicios, ideologías, simbolismos, imposturas, supuestos, pareceres y modelos sociales acríticos.